Pollo: Un sabor conocido y de alta aceptación.
Adecuado para gatos que prefieren proteínas suaves y familiares.
Hígado de pollo: Presenta un aroma más intenso y un sabor concentrado.
Puede utilizarse como premio ocasional o como topping para aumentar la palatabilidad.
Pato: Una proteína diferente a las más habituales en la alimentación felina.
Permite introducir variedad dentro de una composición sencilla.
Hígado de pato: Combina el perfil característico del pato con el aroma intenso propio del hígado.
Una opción pensada para gatos que buscan sabores más marcados.
Salmón: Una alternativa de pescado con un aroma intenso y una textura ligera.
Puede ofrecerse directamente o desmenuzarse sobre la comida habitual.
Atún: Un sabor muy reconocido por los gatos y con una alta intensidad aromática.
Ideal para añadir atractivo a la alimentación diaria.
Camarón: Una opción de marisco con un perfil de sabor diferente al de las carnes y pescados habituales.
Adecuado para introducir variedad en las rutinas.
Bacalao: Una proteína de pescado con un aroma característico y una textura crujiente.
Ofrece una alternativa adicional dentro de la gama de sabores marinos.
Pueden alternarse distintas variedades para aportar diversidad, siempre respetando la cantidad diaria recomendada.
En gatos con sensibilidad digestiva, conviene introducir cada nueva proteína de forma gradual.